Gracias

Compartir

A veces siento miedo de abrirme y contar lo que he vivido.

Miedo a la incomodidad, a no encontrar las palabras correctas, a mostrar demasiado de mí.

Y pienso: “¿y si mi dolor resulta demasiado para los demás? ¿y si no saben qué hacer con lo que cuento?”

Pero entonces recuerdo lo sola que me sentí en algunos momentos de mi duelo.

Recuerdo la sensación de estar perdida, y de no reconocerme. Y cómo me habría ayudado escuchar a alguien decir: “yo también pasé por ahí, lo que sientes es parte del camino, no estás sola.”

Por eso comparto.

Porque el silencio pesa.

Porque callar duele.

Porque cuando un corazón habla, otro corazón se siente acompañado.

Comparto para recordarte que todo lo que sientes es válido: la incertidumbre, la rabia, la confusión, la tristeza infinita, el cansancio de seguir respirando cuando parece que ya no tiene sentido.

Comparto porque no hay un modo “correcto” de transitar la pérdida: cada proceso es distinto, cada herida es única, cada corazón se recompone a su ritmo.

No escribo solo para hablar de mí.

Escribo para acompañarte.

Escribo para que mis palabras sean un faro en medio de la oscuridad.

Escribo para que si un día te sientes solo/a en tu dolor, puedas abrir estas letras y encontrar compañía.

Si algo de lo que iré compartiendo te resuena, te alivia o te hace sentir comprendido/a, entonces ya vale la pena.

Porque compartir es mi manera de transformar el dolor en amor.

Y si este amor llega hasta ti, ya tiene sentido.  

Comments are closed.